Una alianza que busca garantizar la inocuidad de la carne

El acuerdo firmado entre el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y ocho provincias del país busca fortalecer el cumplimento de las normas de higiene y sanidad en las plantas de faena. Solo en Buenos Aires, y tras 39 inspecciones, el 90% de los frigoríficos presentó “irregularidades”.

Frigoríficos

Hasta el momento, las provincias con las que Senasa ha establecido acuerdos son Buenos Aires, Córdoba, Salta, Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero, Catamarca y Entre Ríos, aunque aún no se iniciaron las acciones de control en los establecimientos de todas estas jurisdicciones.

“Entendimos la necesidad de analizar la situación particular de cada jurisdicción y desarrollar un programa progresivo y posible para cada realidad con el fin de contribuir a mejorar la higiene y seguridad en la faena que se refleja en la inocuidad de la carne comercializada a los consumidores, lo que implica cuidar la salud pública”, explicó Jorge Dal Bianco, director nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Senasa.

Otro de los propósitos de esta unión radica en la regularización de la operación de las plantas y en combatir la competencia desleal, según indicaron desde Senasa. Esto es posible mediante un trabajo interinstitucional entre el Ministerio de Trabajo, la Secretaría de Agroindustria, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (DNCCA) y el Instituto Nacional de Asociativismo (INAES), entre otros.

“Hicimos una carta acuerdo modelo con un anexo que define lo básico a cumplir en cuanto a las condiciones estructurales y el proceso higiénico-sanitario como los controles ante y post mortem para la prevención de los riesgos en enfermedades como, por ejemplo, tuberculosis o brucelosis”, destacó Dal Bianco.

Una estrategia, tres etapas

Buenos Aires, provincia que representa el 70 por ciento de la faena nacional, sirvió como punta de lanza para el reordenamiento de la cadena, según informaron desde Senasa. La entidad, junto con el Ministerio de la Producción bonaerense, fijaron una estrategia de trabajo dividida en tres etapas que comenzó en marzo y concluyó en agosto tras relevar 39 establecimientos.

Los datos arrojados tras estas inspecciones fueron preocupantes: en el 90 por ciento de los casos se encontraron irregularidades que, en un periodo de 20 a 40 días, pudieron ser normalizadas a través de mejoras edilicias y ordenamiento de los procesos, teniendo como marco las Buenas Prácticas de Faena para un funcionamiento que garantice la inocuidad de la producción.

Senasa

“La clave del éxito de este trabajo fue la generación de un equipo sinérgico y de confianza entre la provincia y el Senasa que permitió avanzar consistentemente en los establecimientos”, destacó Dal Bianco, y agregó: “Se generó un circulo virtuoso en el proceso que retroalimentó nuestro trabajo con los diferentes actores directa o indirectamente alcanzados por esta acción. Si se cumple la normativa higiénico sanitaria los establecimientos mantienen su habilitación para operar; de lo contrario son suspendidos hasta que realicen las mejoras que correspondan”.

Capacitación en el NOA

A fines agosto, la Secretaría de Agroindustria de la Nación comenzó una capacitación en el NOA argentino para los recursos humanos vinculados con la habilitación y control de establecimientos de faena a través del Senasa. Se dictaron contenidos teóricos y prácticos, estos últimos realizados en un establecimiento habilitado oficialmente por el Senasa en San Miguel de Tucumán.

“Está comprobado que la sola inversión en infraestructura no resulta la única variable a la hora de construir capacidades sostenibles. Entendemos que gran parte del problema radica en los usos y costumbres en las prácticas de faena que pueden ser subsanadas si se realiza una capacitación y seguimiento de los responsables y operarios de los establecimientos”, explicó Nicolás Winter, coordinador general de la Dirección Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Senasa.

Este tipo de acciones prevén ser aplicadas en otras regiones del país, aunque para esto será necesario la coordinación con las provincias y las autoridades regionales del organismo sanitario nacional. En línea con esto, Dal Bianco concluyó que el compromiso con la inocuidad de los alimentos no termina en Senasa, sino que “todos los actores de la sociedad y las instituciones nacionales, provinciales y municipales, forman parte del sistema público de control”.

Más información: www.argentina.gob.ar

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