INCORPORACIÓN DE DETECTORES DE METALES

La compleja vinculación de factores y la importancia del proveedor para lograr una inversión eficiente

La dinámica de los consumidores registra una tendencia muy marcada en cuanto a la calidad de los productos; las expectativas y exigencias son cada vez más elevadas. 

Cuando esos productos son alimentos, el concepto de calidad adquiere todas sus dimensiones y dentro de ellas la seguridad respecto a la ausencia de cuerpos extraños alcanza enorme relevancia.

Este marco se combina con un proceso de industrialización y automatización cada vez más generalizado y en tal sentido las medidas preventivas, tanto estructurales como de buenas prácticas, no resultan suficientes para evitar la contaminación de los alimentos con peligros físicos.

Las normas de inocuidad alimentaria como HACCP, IFS, BRC e ISO 22000, buscan proteger la seguridad alimentaria ante los contaminantes potenciales y entre otras cosas, ponen mucho énfasis en el detector de metales como un requisito clave. Es que dentro de las posibles contaminaciones con cuerpos extraños, las impurezas metálicas son muy frecuentes.

De todas maneras, identificar la necesidad de incorporar un detector de metales al proceso, es tan sólo el primer paso. La eficacia del mismo dependerá de una adecuada combinación de los siguientes elementos:

• Asesoramiento para su correcta instalación

• Cumplimiento de requisitos de montaje

• Capacitación para su adecuada manipulación

• Controles permanentes

• Mantenimiento preventivo

Al momento de determinar el punto más adecuado para la instalación deben ponerse en consideración un conjunto de variables que hacen al producto a controlar; su presentación, el ambiente de trabajo y las expectativas o requisitos respecto al tamaño mínimo de partícula a detectar. De la adecuada combinación de estas variables surgirá el modelo más adecuado de equipo y el consecuente punto de instalación.

Esto último, acompañado con el cumplimiento de los requisitos de montaje, serán factores determinantes del éxito de la inversión.

Una vez instalado es muy importante que tanto los operadores de la línea como los responsables de Gestión de Calidad conozcan los principios básicos de funcionamiento del detector de metales y las situaciones o condiciones que

afectan su rendimiento. De esta manera se propicia la generación de un vínculo de confianza entre los operarios y el detector de metales, lo cual es de suma importancia teniendo en cuenta que es el instrumento que protege un punto crítico de control dentro del proceso.

La operatoria diaria del detector de metales requiere dar cumplimiento a un conjunto de rutinas para verificar su funcionamiento y con ello contribuir a la eficiencia del sistema de gestión de inocuidad, y de todo el proceso

productivo. Cada empresa tendrá definidos sus procedimientos, pero básicamente esta tarea requiere simular contaminaciones metálicas utilizando patrones esféricos certificados dentro de muestras de los productos que se elaboran en la línea, y comprobar que son detectadas y en caso de que el equipo incluya un sistema automático de descarte, confirmar que el mismo haya actuado y rechazado de manera eficaz el producto identificado con la contaminación.

Todo este conjunto de prácticas cotidianas debe complementarse con una rutina de mantenimiento preventivo sobre aquellas estructuras y accesorios al detector de metales porque su eventual desgaste, roturas o transformaciones propias del uso, pueden impactar en el detector o en la eficacia del conjunto como punto crítico de control. Periódicamente se deben controlar los componentes mecánicos básicos del sistema de transporte, y el correcto funcionamiento del sistema automático de descarte.

Por todo lo descripto queda claro que el proveedor desempeña un rol determinante para que la incorporación de un detector de metales contribuya eficazmente con el proceso de calidad y seguridad alimentaria. Esa participación no finaliza con la instalación y capacitación porque hay un punto crítico de control que exige un vínculo cercano entre usuario y proveedor para que al menos una vez por año, el equipo y sus accesorios o complementos sean revisados y calibrados por personal externo.

Más información: www.pentasa.com.ar