Envases inteligentes  

MAYOR CALIDAD

 

Los envases modernos, para tener una mejor estabilidad, no sólo necesitan menos material y pueden manejarse eficientemente. Ahora, los indicadores de tiempo-temperatura o microchips proporcionan información en cualquier momento sobre el estado de calidad del producto. Por esto motivo, el “Smart Packaging” debería ser un tema muy importante para los fabricantes de productos. El avance en el mundo ya ha comenzado a tener el vigor necesario para reconvertir buena parte del mercado de los alimentos, en Argentina las experiencias aspiran a introducir el tema de forma concreta.

Los envases inteligentes monitorizan las condiciones del alimento envasado, para dar información acerca de la calidad del mismo durante el transporte y el almacenamiento. Estos incluyen sistemas que informan fácilmente mediante indicaciones visuales de parámetros de interés del alimento, por ejemplo de la rotura de la cadena de frío, proporcionando indicación sobre la historia de la temperatura a la que estuvo expuesto el producto y del tiempo de exposición, de alteraciones no deseadas en la atmósfera interior de productos envasados al vacío o en atmósfera protectora o de alteraciones en la calidad del alimento, tanto químicas como microbiológicas.

 

Smart Packaging

Hay toda una variedad de sistemas que pertenecen a este grupo: indicadores tiempo-temperatura, indicadores de estanqueidad o de integridad del envase, indicadores de frescura e indicadores de crecimiento microbiano. Los principales sistemas están patentados, pero solo un número limitado ha sido comercializado porque se necesitan unos requerimientos muy estrictos.

La mayoría de estos indicadores deben ser fácilmente activables, exhibir un cambio o mostrar una indicación que sea fácilmente medible (cambio de color). Los cambios dependientes del tiempo y de la temperatura de exposición deben ser reproducibles e idealmente corresponderse o correlacionarse fácilmente con la pérdida de calidad o deterioro del producto alimenticio.

Indicadores tiempo-temperatura

Son pequeños dispositivos que muestran fácilmente cambios medibles, irreversibles y reproducibles dependientes del tiempo y/o de la temperatura.

La idea básica que subyace detrás de estos indicadores es que la calidad del alimento se deteriora tanto más rápidamente cuanta más alta es la temperatura de exposición, debido a que se aceleran las reacciones químicas, bioquímicas o el crecimiento microbiano.

 

Indicadores integrados tiempo-temperatura (TTI)

Muestran cambios de color que responden tanto a la temperatura como al tiempo de exposición. Sirven para monitorizar la exposición a temperaturas inadecuadas, ruptura de la cadena de frío, durante el transporte y el almacenamiento. Es fundamental que el comportamiento del indicador sea equivalente al deterioro que sufre el alimento bajo las mismas condiciones de tiempo y temperatura. Cuando el indicador manifieste su vencimiento, este debe corresponderse con el final de la vida útil del producto alimenticio.

 

Los principales mecanismos de acción incluyen reacciones químicas o enzimáticas o procesos de difusión, cuyas cinéticas dependen del tiempo y de la temperatura. Algunos sistemas se activan al disponerlos sobre el producto alimenticio a la temperatura de trabajo (hasta ese momento se almacenan ultracongelados), otros se activan por presión (comunicando los compartimentos en los que se encuentran las sustancias reactivas).

 

Indicadores de temperatura crítica

En ciertos casos al sobrepasar el alimento una temperatura crítica se pueden originar procesos irreversibles. Estos indicadores informan visualmente que la temperatura crítica ha sido excedida. Algunos manifiestan una respuesta acumulada en función del tiempo que se sobrepasa la temperatura límite.

 

Indicadores de estanqueidad (detectores de fugas)

Los más utilizados son los indicadores de oxígeno y dióxido de carbono que monitorizan alteraciones no deseadas en la atmosfera interior de productos envasados al vacío o en atmósfera protectora, por ejemplo la entrada de aire o fuga de gases debidas a perforaciones o soldaduras defectuosas, eliminación insuficiente del aire durante el proceso de vacío o la acción de los absorbedores de oxígeno. Una composición inadecuada de la atmósfera interior del producto alimenticio envasado afecta a la calidad y seguridad del mismo.

La mayoría de estos indicadores asumen cambios de color como resultado de una reacción química o enzimática. Para ello se pueden utilizar indicadores redox como el azul de metileno.

 

Indicadores de humedad

Son etiquetas que indican variaciones en la humedad mediante un cambio de color. Estos indicadores pueden contener cloruro de cobalto, que reacciona con la humedad virando de azul a rosa cuando ésta aumenta, o pueden estar compuestos por cloruro de cobre, que vira de amarillo a verde.

 

Indicadores de frescura

Dan una indicación acerca de algún parámetro de calidad del producto envasado, de la pérdida de frescura o del deterioro del producto alimenticio, tanto químico como bacteriológico.

En la literatura están descritos diversos mecanismos de indicación de metabolitos volátiles producidos durante el envejecimiento de los alimentos tales como diacetilo, aminas, amoníaco, sulfhídrico o indicadores de contaminación microbiana.

 

Envasado de alimentos sustentable

Los conceptos claves del cambio en el envasado de alimentos se basan en la tendencia hacia la aplicación de envases más sostenibles. Aunque existen múltiples definiciones de envases sostenibles, la “Sustainable Packaging Coalition”, un consorcio internacional de más de 200 miembros de la industria, ofrece una definición que se caracteriza por los siguientes criterios:

  • Es beneficioso, seguro y saludable para las personas y las comunidades a lo largo de su ciclo de vida.
  • Cumple con los criterios de mercado para el rendimiento y el costo.
  • Se origina, fabrica, transporta y se recicla con energías renovables.
  • Maximiza el uso de materiales de origen renovables o reciclados.
  • Es fabricado con tecnologías de producción limpia y buenas prácticas.
  • Está hecho de materiales saludables en todos sus aspectos, hasta el final de su vida útil.
  • Está diseñado para optimizar los materiales y la energía.
  • Se recupera con eficacia y se utiliza en los ciclos biológicos y/o industriales