Eficiencia energética en la industria del frío

Los procesos industriales cada vez más evalúan y contemplan su impacto en el medioambiente. En general -y en la industria del frío en particular- encaran retos tales como eficiencia energética y reducción de contaminación.

Compresor de frio

Si se toma eficiencia energética y reducción de contaminación, se puede decir que ambos forman parte del desarrollo sostenible al que toda empresa del sector productivo debe tener en cuenta. Reducción de consumo energético, diseños amigables con el medioambiente y el uso de sustancias biodegradables, forman parte de los procesos industriales.

La industria del frío tiene muy en cuenta las pautas descritas en cuanto al cumplimiento de los criterios medioambientales, al respecto es que esto se intensifica con las normativas en cuanto a las limitaciones en el uso de gases fluorados y sus normas prohibiéndolos.

Esto se materializa en la búsqueda de soluciones en dirección a mejorar el aislamiento de los reductos refrigerados, con el objetivo de reducir la energía empleada, reducción de cargas y fugas de refrigerante además de incrementar la eficiencia de los sistemas y de los componentes.

Al respecto se tienen en cuenta factores como eliminación de HCFC -Hidroclorofluorocarburos- y la reducción de HFC -Hidrofluorocarburos-, acercándose a este objetivo con la minimización de las fugas y el control de la carga de refrigerantes, además del remplazo de refrigerantes de alto PCA –potencia de calentamiento atmosférico- por refrigerantes de bajo PCA y de equipos viejos por soluciones más eficientes, pauta el cuidado al medioambiente y la eficiencia energética.

Control CNC

El “renacimiento” del amoniaco

En el pasado Acuerdo de París, el sector de la refrigeración se comprometió a reducir las emisiones de efecto invernadero en un 20 por ciento a 2030, lo que significa que antes de esta fecha, los refrigerantes deben ser sustituidos por gases menos dañinos como el amoniaco.

El uso del amoniaco como refrigerante tiene infinidad de ventajas: no es contaminante, por tanto no destruye la capa de ozono ni tiene efecto invernadero; su rendimiento es de un 3 a un 10 por ciento más alto al de otros refrigerantes, por lo que su consumo energético es menor; su costo es menor a otros refrigerantes y requiere menos cantidad para el mismo uso. Esto significa mejores precios competitivos en productos refrigerados o por lo menos un importante ahorro económico; su olor característico sirve de alarma si ocurriera un error en el sistema. Cuando se detecta una fuga mediante el olor no es dañino para la salud, en función del tiempo y la concentración de amoniaco.

llenadoras de botellas

Actualmente, se utilizan válvulas de seguridad en tuberías y recipientes para evitar la sobrepresión y detectores de amoniaco para evitar cualquier incidente, lo que lo hace uno de los sistemas de refrigeración más seguros.

Posiblemente, no sorprenda que el amoníaco y otros refrigerantes naturales estén haciendo su regreso. En estos tiempos de conciencia medioambiental, cualquier “nuevo” producto que protege el ambiente mientras reduce los costos deben tener un futuro brillante: inclusive uno que ha estado en uso corriente durante más de 100 años.

AL SER UN
PRODUCTO QUE NO CONTAMINA Y DE BAJO COSTO, EL AMONIACO A VUELTO A “RESURGIR” EN LA INDUSTRIA COMO UN REFRIGERANTE
EFECTIVO.

La conciencia por el cuidado del medioambiente y el reglamento sobre gases fluorados hacen necesario afrontar una capacitación en el uso de refrigerantes naturales como el amoniaco, sistemas híbridos de CO2, aplicaciones NH3-CO2, entre otros. Sumado a esto, no solo se deberá contemplar el cumplimiento de normativas para conseguir bajos niveles de potencial de calentamiento atmosférico, sino también igualar o mejorar la eficiencia energética de los gases que ya habían demostrado sus buenos rendimientos, manteniendo niveles de seguridad básicos.

Más información: www.intarcon.com

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