Crean una lengua electrónica que identifica la miel adulterada

Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia han desarrollado una peculiar tecnología que puede discriminar entre la miel pura y las adulteradas de una manera sencilla, rápida y económica.

Lengua electronica

Un estudio elaborado por la Universidad de Texas A&M demostró que el 76 por ciento de las mieles comercializadas en Estados Unidos estaban alteradas o ultrafiltradas, es decir sin la mayor parte de sus propiedades beneficiosas.

La miel es uno de los productos más susceptibles de manipular y, desde hace años, la Comisión Europea viene fomentando el desarrollo de métodos analíticos rápidos que ayuden a diferenciar un producto puro de otro adulterado.

Teniendo en cuenta esta problemática, científicos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han desarrollado una peculiar tecnología capaz descubrir este “fraude”: una lengua electrónica capaz de identificar mieles adulteradas de una forma sencilla, rápida y económica. Los detalles de este trabajo fueron publicados en la revista Food Control.

Lara Sobrino, investigadora del Instituto de Ingeniería de los Alimentos para el Desarrollo de la UPV, asegura que la adulteración de la miel causa “notables pérdidas para el sector apícola” y genera un “importante deterioro de la confianza del consumidor”. Por eso, gracias a esta tecnología, un procedimiento que antes tardaba días en reconocer la autenticidad de la miel, ahora solo tarda un poco más de una hora.

Por su parte, Juan Soto, investigador del Instituto de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico de la UPV, afirmó que la lengua hace “un cribado de las muestras y así detecta fraude”, aunque esto debería terminar de confirmarse mediante otras técnicas identificativas.

Método de funcionamiento

El objetivo de este trabajo consiste en aplicar una lengua electrónica basada en la potencial voltamperometría de impulso de varios pasos, en combinación con técnicas estadísticas multivariadas para detectar y cuantificar el jarabe en la miel.

En pos de lograr este objetivo, se evaluó la miel monofloral pura (brezo, azahar y girasol), jarabe (arroz, cebada y maíz) y muestras que simulan miel adulterada con diferentes porcentajes de jarabe (2.5, 5, 10, 20 y 40). Luego, un sistema electroquímico automático para limpiar y pulir los sensores electrónicos de lengua (Ir, Rh, Pt, Au) mejoró significativamente la repetibilidad y precisión de las mediciones.

El análisis PCA mostró que la metodología propuesta es capaz de distinguir entre los tipos de miel y jarabe puros, y sus diferentes niveles de adulterantes. Un análisis posterior de PLS predijo con éxito el nivel de adulterantes en cada miel, logrando buenas correlaciones considerando los parámetros de ajuste.

Más información: www.ameslab.gov

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